Elige el tamaño exacto que te piden
Cada trámite pide su medida, así que lo primero es elegirla: 3×4 cm, 3,5×4,5 cm, 2,5×3 cm, 4×4 cm, 2×2 pulgadas (5,1 cm), 5×7 cm o 3,5×5 cm. Si la tuya no está en la lista, escribe el ancho y el alto en milímetros. El recuadro de encuadre toma esa proporción y no se deforma mientras lo mueves o le cambias el tamaño.
La medida correcta la define quien recibe la foto: la escuela, la empresa, el consulado o la oficina del trámite. Antes de empezar, busca en sus instrucciones el tamaño en centímetros o en pulgadas. Esta herramienta no trae una lista de requisitos por país ni por documento: pone la foto en la medida que tú le indicas.
Foto individual a 300 ppp y hoja con varias copias
Hay dos descargas. La primera es la foto individual en JPG, con los píxeles exactos que corresponden a ese tamaño a 300 ppp y con esa resolución escrita dentro del archivo. Una foto de 3×4 cm, por ejemplo, queda en unos 354 × 472 píxeles. Sirve para subirla a un formulario en línea o para llevarla a imprimir.
La segunda es una hoja lista para imprimir, con varias copias de la foto y marcas de corte para guiar la tijera o la guillotina. Puedes pedirla en 10×15 cm, el tamaño de copia habitual en las tiendas de revelado (en JPG o en PDF), o en A4 o Carta en PDF para la impresora de casa o una copistería.
Imprime siempre a tamaño real
Este es el paso donde más fotos se echan a perder. Al imprimir la hoja, elige «tamaño real» o escala 100 % y desactiva opciones como «ajustar a la página» o «ajustar al área de impresión». Si el programa encoge o agranda la hoja, las fotos dejan de medir lo que deben, aunque el archivo esté bien.
Después de imprimir, mide una de las fotos con una regla antes de recortar las demás. En una tienda de revelado, pide la copia de 10×15 cm sin recorte ni ajuste automático. El papel común sirve para hacer pruebas; para la entrega, consulta si el trámite exige papel fotográfico.
Lo que esta herramienta no hace
No cambia ni blanquea el fondo, no retoca la cara y no comprueba requisitos oficiales como el color del fondo, la expresión o el tamaño de la cabeza dentro de la foto. Eso lo revisa quien la recibe. La herramienta resuelve la medida, la resolución y la hoja de impresión; lo demás depende de cómo tomes la foto.
Por eso conviene partir de una buena toma: de frente, con luz pareja y sin sombras en la cara, delante de una pared lisa del color que pida el trámite y con espacio alrededor de la cabeza para poder encuadrar. Si te piden un peso máximo en KB para subirla a un portal, pasa después el JPG por «Comprimir imagen».
Tu foto no sale de tu dispositivo
Una foto de tu rostro para un documento es un dato personal. Aquí todo el proceso ocurre en tu navegador: la imagen no sale de tu dispositivo y no guardamos ninguna copia. Es gratis, sin registro y sin límite de usos, tanto en celular como en computadora.